croissant

El origen del croissant no es francés

Conocido como cruasán, medialuna e incluso en algunos países de Sudamérica como cachito, cangrejo o cuernito, es un producto de bollería hojaldrada de origen austríaco. 

¿Sabías que el croissant no es francés?

Está hecho de mantequilla (o margarina), levadura y masa de hojaldre. El término “croissant” en francés significa “creciente”, en el sentido de “cuarto creciente lunar” y hace referencia, obviamente, a la forma de este producto.

Su verdadero origen se remonta a finales del siglo XVII en Viena, allá por el 1863. Éste año fue uno de los más despiadados de la guerra entre Austria y el Imperio Otomano, quienes peleaban por controlar los territorios austríacos. 

Varias leyendas han sido expandidas acerca de su origen. Te comentamos varias de ellas.

La más extendida es que el general turco Kara Mustafá Pachá pensó que si no se podía entrar a la ciudad de Viena por la superficie de la tierra, lo harían por debajo de ella. Es decir, excavando un túnel cuando el sol cayera para que los enemigos no pudieran detectarlos y no tuvieran tiempo de reaccionar una vez comenzaran con la toma de la ciudad. Dicho plan se puso en marcha, sin contar con un importante gremio austríaco que no dormía por las noches, los panaderos. Éstos, al escuchar los extraños ruidos que provenían del subsuelo, dieron la voz de alarma a sus compatriotas de manera que el ejército pudo reaccionar a tiempo y contener el ataque de los invasores turcos, los cuales no tuvieron más remedio que retirarse. 

Para celebrarlo, los panaderos vieneses que dieron la voz de alarma, crearon dos tipos de panes con forma de media luna. Una manera de burlarse del famoso símbolo otomano. 

Otra historia, también bastante extendida, destaca la figura de un soldado llamado Kolschitzky, el cual gracias a su dominio del idioma turco consiguió infiltrarse en el ejército opresor y conocer sus planes de ataque. Esto hizo posible que los austríacos derrotasen a los turcos y, de nuevo, los panaderos vieneses crearon un bollo en forma de medialuna para celebrar la victoria. Este bollo tenía el nombre de Halbmond. 

Por último, otra de las leyendas, quizá no tan extendida como las dos anteriores, cuenta que el croissant se originó en un convento austríaco, donde al parecer, unas monjas elaboraron unos panecillos en forma de cuerno.

En resumen, todas estas historias y leyendas tienen un punto en común, representan la figura de la media luna de las banderas otomanas, un símbolo que occidente consume con el café hasta la actualidad. 

En cuanto lo que respecta a Francia, se tiene constancia que fue María Antonieta a finales del siglo XVIII quien lo introdujo y, años más tarde, se convertiría en un alimento típico del desayuno francés. 

Hoy en día, este bollo hojaldrado ha sido expandido por todos los continentes con una gran aceptación. Numerosas variedades y tamaños han sido creados, siendo rellenados de ingredientes tan diversos como el chocolate, vainilla, mermeladas de cualquier tipo, queso, fruta e incluso pueden ser salados, introduciendo charcutería en su interior, así como tostados a la plancha para el desayuno, merienda o incluso la cena. 

En Obrador La Perla somos especialistas en realizar este producto, crujiente por fuera y blandito por dentro. Siempre respetando la receta tradicional y artesanal de nuestras antiguas generaciones. 

Carrito de compra